Ya lo explicaban Susana Gómez (Directora de RRHH de Kellog´s), Clara Alonso (Directora de  Desarrollo de La Caixa) o Emma Fernández (Directora General de INDRA) poniendo de manifiesto el éxito que había reportado la aplicación del Coaching de Equipo en sus organizaciones en el último congreso de AECOP. Nos detallaban, la alta rentabilidad que les había supuesto y los importantes beneficios que habían obtenido en productividad, comunicación y eficiencia del funcionamiento de sus equipos. Y lo mejor de todo es, que algunas empresas medianas españolas, como desperezándose entre las sábanas comienzan a abrir los ojos hacia estas nuevas disciplinas buscando nuevas formas de hacer.

-¡Quiero un impacto real! Hacer algo que nos permita hacer equipo y tener la visión conjunta de que todos vamos en la misma dirección. Son momentos difíciles y hay que aunar esfuerzos!- Me decía V.R. Director General e hijo del fundador de una mediana empresa con larga trayectoria familiar y cercana al millón de euros de facturación anual. Y así fue. Organizamos un proyecto de vinculación a la empresa en el que todos participaron de una misma visión. El camino fue arduo y difícil, efecto puro del propio proceso de aprendizaje y transformación. Pero como la presión que siente una planta al ir poco a poco abriéndose y soltándose de su vaina, ahora comienzan a aflorar los primeros frutos. Un equipo más cohesionado, un ambiente que facilita el desarrollo de las actividades del día a día, una comunicación más fluida, un trato más cuidado en la relación con el cliente (lo que empieza a generar más ventas), una mayor alineación en la consecución de objetivos, optimización del rendimiento, más agilidad en la toma de decisiones y resolución de conflictos… Y lo que es más importante, como las plaquetas en la sangre corren a tapar la herida, ahora adoptan una mayor capacidad de reacción ante las dificultades.

¿Qué hicimos?

Un proceso de acompañamiento al equipo de personas, realizado por coaches (en Coaching de Equipo intervienen dos facilitadores) para la consecución de sus objetivos mediante acciones que fomentan la cooperación entre sus miembros, apoyándoles a revisar y mejorar sus relaciones, procesos de trabajo y valores.

En ocasiones, las empresas atraviesan diferentes circunstancias que suponen a los equipos afrontar procesos de cambio  que afectan a su rendimiento y potencial, alterando su efectividad. Comienza entonces a generarse una comunicación deficiente, las reuniones se vuelven largas e improductivas, aparece una ineficiente gestión del tiempo, se duplican tareas, no se toman decisiones, no se alcanzan los resultados operativos… Este es, un buen momento para aplicar el Coaching de Equipo. Una evolución de la rama del Coaching Ejecutivo y que se aplica al equipo entendiéndolo como un sistema, una entidad única y diferente.

Cuando miramos al equipo desde el prisma de su comportamiento dinámico y activo, con una identidad propia que va más allá de las personalidades de cada miembro, podemos entender su desarrollo, su proceso de evolución y trabajar sobre sus comportamientos y conductas para la consecución de sus objetivos.

 ¿Cuál fue el proceso?

En el Coaching de Equipo el hilo conductor de todo el proceso es el acompañamiento del equipo desde la toma de conciencia hacia conseguir el beneficio y el éxito de sus acciones, superando barreras y ampliando múltiples alternativas para conseguirlo.

Este proceso partió de un diagnóstico inicial que actuó como una foto del sistema reflejando su situación actual, con sus particularidades, para poder orientar al equipo hacia donde quiere ir, su situación deseada. Para implementarlo existen diversas herramientas diseñadas por varios autores, una de ellas el Team Diagnostic Asessment, (del Team Coaching International) proporciona una aproximación al grado de productividad y positividad del equipo. Analiza la información del equipo, de naturaleza “aptitudinal” así como la de naturaleza “actitudinal”, y la convivencia entre ambas dentro del equipo. (Véase gráfico adjunto: ©Team Coaching International: Gráfico que muestra el grado de Productividad y Positividad del equipo. Dependiendo del cuadrante donde se ubiquen la mayoría de los resultados obtenidos en el diagnóstico, así será su interacción.)

Toda esta información nos dió a los coaches los indicativos suficientes para trabajar con el equipo, a lo largo de los 14 meses que llegó a a durar el proceso, mediante diferentes dinámicas de intervención (seguimiento de reuniones, talleres de dinamización, sesiones team building, coaching grupal e individual, etc.).

Aunque los diferentes autores que han desarrollado modelos de intervención para la aplicación del Coaching de Equipo (Rafael Echevarría, Alain Cardón o J.C. Cubeiro entre otros) difieren en algunos aspectos concretos, todos ellos coinciden en recoger en mayor o menor número de fases los siguientes elementos fundamentales:

  1. Identificación del equipo natural (Comité de dirección u otro tipo de equipo).
  2. Descubrimiento, reflexión y desarrollo.
  3. Plan de acción (individual y de equipo).
  4. Revisión y seguimiento.

Todo un proceso en el que equipo llevó a cabo tanto su propia transformación como su día a día habitual.

 ¿Qué observamos los coaches a lo largo del proceso?

Los coaches en su función de catalizadores tratamos de educar al sistema, revelarle al sistema una imagen de sí mismo, sus fortalezas, sus obstáculos y su potencial. Para ello leíamos las señales, escuchábamos la voz del sistema e interveníamos únicamente cuando el equipo aceptaba su intervención, poniendo el foco de atención en los hechos, la identidad del equipo, las relaciones, la emocionalidad, el aquí y el ahora…

De esta manera, los coaches, no reparan ni arreglan, únicamente observan y crean los cimientos para que el sistema encuentre sus propias respuestas y desarrolle sus objetivos de una manera más efectiva.

 ¿Qué beneficios aportó esta experiencia a a la empresa y al conjunto del sistema?

En definitiva, la empresa consiguió mejorar la productividad, la eficiencia y su perdurabilidad. Favoreció su comunicación interna y las relaciones de su equipo de trabajo pasando por el desarrollo de las personas que lo hacían posible, potenciando sus habilidades personales, optimizando el liderazgo, incrementando su autoconfianza, mejorando el desempeño y adquiriendo mayor satisfacción personal.

-¡¡Ahora sí. La Visión la hemos empezado a construir entre todos!!- Me decía V.R. enormemente satisfecho con los resultados, en la última reunión que mantuvimos. La solución había sido el Coaching de Equipo.

Por Minerva Tejero, Fundadora de Hypatia Consultoria